Gong, intensidad milenaria

El Gong es uno de los instrumentos más antiguos de la humanidad. Hecho de diversas aleaciones metálicas, hay evidencias de su aparición en Asia en el 3500 antes de Cristo, en plena edad de los metales. Fue utilizaba en el Imperio Chino en contextos ceremoniales y militares e imperiales, aunque muchas culturas lo han utilizado para la sanación.

Está compuesto de una gran plancha metálica circular, plana o algo abombada que, al ser golpeado, posee una gran capacidad de resonancia y produce sonido mediante la vibración de su propio cuerpo utilizado para crear clímax, atmósferas envolventes, efectos dramáticos y sonidos profundos.

Giacomo Puccini introdujo el Gong por primera vez en una Orquesta Sinfónica para recrear el ambiente de la China Imperial en la que fue su última obra, Turandot.

Antes de su muerte en 1924 lo dejó escrito en los esbozos finales de la obra que concluyo Franco Alfano y fue estrenada el 25 de abril de 1926 en La Scala de Milán.

El final de Turandot muestra la transformación de la princesa fría en una mujer que conoce el amor, tras el sacrificio de Liù.

Calaf, tras lograr que Turandot se rinda emocionalmente, revela su nombre, poniendo su vida en manos de ella, lo que culmina en la aceptación del amor y el triunfo de la pasión sobre el hielo.

El Gong recrea un ambiente profundo, intenso y eleva el espíritu gracias a su vibración única.

Mucho tiempo después este milenario instrumento ha seguido usándose principalmente para recrear ambientes asiáticos, aunque también grupos de Rock durante la década de los 60 lo usaron como símbolo de espectacularidad escénica y un recurso de percusión para añadir dramatismo y resonancia profunda a las composiciones. Pink Floyd recreó un ambiente  final especialmente intenso en Pompeya 1972.